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Fauna

La biodiversidad es imprescindible para los beneficios que los ecosistemas proporcionan al hombre y, por lo tanto, para el bienestar humano. Su papel no se limita a garantizar la disponibilidad de materias primas, sino que incluye también una garantía de seguridad, capacidad de recuperación, relaciones sociales, salud, y libertad de elección (Millennium Ecosystem Assessment, 2005)

Colombia es considerado un país megadiverso, se estima que en el país existen aproximadamente 45.000 especies de plantas vasculares, 1875 aves, 733 anfibios, 520 reptiles y 447 mamíferos (Rodríguez et al., 2006). Para especies de peces de agua dulce Cala (1987) presume que en el país pueden existir 2000 especies y  Mojica (1999) registra de forma preliminar 838 especies (Mojica et al., 2002).

Para la región Amazónica colombiana hay trabajos orientados a determinar el número de especies de cada grupo faunístico. Para aves Salaman et al. (2007) reportan 674 especies, para anfibios 158 de las cuales el 75 % (118 especies) corresponde a endémicas (Galeano et al., 2006), para reptiles 195  y  1 endémica (Páez et al., 2006), para mamíferos 2121 (Alberico et al., 2000) y para peces se registran un total de 753 (Bogotá y Maldonado, 2006).

Un grupo de especies que requieren mayor atención y acciones prioritarias son las especies amenazadas, teniendo en cuenta la distribucción geográfica reportada en los libros rojos (Reptiles: Castaño-Mora., 2002,  Peces dulceacuícolas: Mojica et al., 2002; Aves: Renjifo et al., 2002, Anfibios: Castaño-Mora.,  2004, Mamíferos: Rodríguez et al., 2006), se elaboró una lista con 79 especies amenazadas para la region, que incluye el nombre cientifico, nombres comunes, categoria de amenaza, descripcion de las categorias y los criterios para asignar una  categoria a la especie (anexo 1).

De las 79 especies amenazadas, 24 corresponden a Mamíferos, 23 a Aves, 15 a Reptiles, 14 a Peces, y 3 a Anfibios (Figura 7). Las categorias -En Peligro Crítico,  -En Peligro y –Vulnerable reunen 51 especies que tienen riesgo de extinción, siendo los grupos más afectados las Aves con 15 especies seguido de los Mamíferos y Peces con 13.

La fauna de vertebrados, un patrimonio de los colombianos, está fuertemente presionado por las acciones del hombre que causa perdidas irreparables. Como causas directas de  la pérdida de la diversidad biológica se conocen: la transformación de habitats y ecosistemas naturales, la sobreexplotación de recursos biológicos, el cambio climático, y la introducción de especies exóticas.
 
El Pato Negro (Netta erythrophthalma), el Pato Pico de Oro (Anas georgica) y el Pato Colorado (Anas cyanoptera) se ven afectados por la destrucción de los humedales. El Águila Solitaria (Harpyhaliaetus solitarius) y el Águila Crestada (Oroaetus isidori) depende de bosques de gran extensión en buen estado, y al igual que el perico paramuno (Leptosittaca branickii) su reproducción se afecta por  la tala de  árboles de gran porte, de madera fina, donde hacen sus nidos.

La Guacamaya Verde (Ara militaris), el Periquito Alipunteado (Touit stictoptera) y las tortugas son capturados para comercializarlos como mascotas, el Chango Colombiano o Chamón de la India (Hypopyrrhus pyrohypogaster) es comercializado como una especie exótica.

Los mamíferos de gran masa corporal como el Manatí amazónico (Trichechus inunguis), las Dantas (Tapirus terrestris, Tapirus pinchaque), el Armadillo gigante (Priodontes maximus), el Oso hormiguero palmero (Myrmecophaga tridactyla) así como las tortugas son cazados para consumo por campesinos, colonos y comunidades indígenas. Los huevos de el Caiman Negro (Melanosuchus niger), al Cocodrilo del Orinoco (Crocodylus intermedius) y las tortugas (Geochelone denticulata, Rhinemys rufipes, Podocnemis erythrocephala, Podocnemis expansa) son tambien consumidos y comercializados por los pobladores amazónicos. 

Los delfines (Sotalia fluviatilis, Inia geoffrensis) y nutrias (Pteronura brasiliensis, Lontra longicaudis) son cazadas por considerarse competencia en pesca. Las mallas de pesca son trampas mortales para el Caimán Negro (Melanosuchus niger) y los mamíferos acuáticos.
 
La presión de la pesca comercial ha derivado en la ausencia de especies otrora importantes como el Lechero (Brachyplatystoma filamentosum), quienes son reemplazadas por otras, como el Simí (Calophysus macropterus) (Petrere et al, 2004) Una de las posibles causas tiene que ver con la sobrepesca por crecimiento que genera una desaparición comercial de la especie, como resultado de una frecuencia de captura por debajo de las tallas reglamentarias (IDEAM, SINCHI, IAVH, IIAP, INVEMAR. 2002). Dada la importancia ecológica, biológica y socio – económica de los grupos biológicos como son los grandes bagres el Instituto Sinchi ha venido realizando una valoración continua de la biología pesquera a partir de estudios locales y transfronterizos adelantados en los ríos Amazonas, Putumayo, Caquetá y Guaviare, algunos de los resultados de estas evaluaciones puede ser consultado en el capitulo de ecosistemas acuáticos.

La destrucción del hábitat es un factor común para las especies amenazadas siendo más sensibles especies con areal pequeño, fragmentado  o fluctuante como por ejemplo la Rana Marsupial de Ruiz (Gastrotheca ruizi), la Rana Venenosa de Inger (Epipedobates ingeri), la Rana Cornuda de Johnson (Hemiphractus johnsoni) y el Jacamar Cobrizo (Galbula pastazae).

El uso de la fauna silvestre es tan antiguo como la caza y se remonta al origen del habitante amazónico hace aproximadamente 10,000 años. Los pueblos originarios que habitaron la Amazonia utilizaron los recursos silvestres como alimento y dieron valor a los animales vivos y sus productos (plumas, huevos, pieles, etc.). La caza no solo tenía fines rituales sino que servía para proveerse de productos considerados mágicos o curativos. El uso histórico de la fauna está asociado a los procesos de colonización y modelos de uso de la tierra adoptados, conforme al origen de la población que se instala, a partir de los principales accesos, que primeramente fueron los ríos navegables y después, a través de las primeras carreteras construidas (TCA, 1999).

Aunque existen diferentes modalidades de caza (subsistencia, de fomento, comercial y de control) reguladas por la ley,  la caceria de susbsistencia legal o ilegal está siendo practicada abiertamente, en primer caso sin reconocer las areas de parques nacionales como zonas restringidas para está practica, y en el segundo siendo sus productos comercializados abiertamente en regiones como la Amazonia, Orinoquia, y Choco biogeografico especialmente. De esta forma, en un sentido estricto la practica de caceria de subsistencia es muy poca y todos los dema s medios de caza destructivos pueden estar amparados bajo esta figura (Rodríguez et al. 2006).